Con la instalación de gran escala y obra performática de Antonio José Guzmán e Iva Jankovic, Panamá participa por segunda ocasión como Pabellón Nacional en la Biennale di Venezia 2026.
Por: Esther M. Arjona
Panamá tendrá su segunda participación como Pabellón Nacional en la Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. Como parte de la Bienal de Arte 2026, que se inaugura en mayo, el Pabellón de Panamá presentará Hipersitición tropical, una instalación de gran escala y obra performática de Antonio José Guzmán e Iva Jankovic, el dúo artístico conocido como Mensajeros del Sol.
El proyecto es liderado por el Ministerio de Cultura, en colaboración con el Museo del Canal, la Fundación Ciudad del Saber y la Fundación Arte & Cultura de Panamá. La curaduría está a cargo de Ana Elizabeth González y Mónica Kupfer.
Hiperstición tropical confronta la memoria colonial, el desplazamiento y la supervivencia cultural. El propósito de la obra es reactivar narrativas silenciadas de comunidades desplazadas durante la construcción del Canal de Panamá y la creación de la Zona del Canal. La obra sitúa a Panamá no solo como un lugar global de tránsito, sino como un territorio profundamente marcado por la ambición imperial, el poder logístico y la ingeniería social de la modernidad colonial ejercida por Estados Unidos, país que gobernó este enclave territorial durante la mayor parte del siglo XX.
En el centro de la instalación cuelga una hamaca suspendida de veinte metros de largo, tejida a mano con tiras de tela teñida con índigo. “La hamaca se transforma en una arquitectura monumental de refugio: una estructura de serenidad, memoria y supervivencia. Reúne historias superpuestas de tradiciones indígenas, migración afrocaribeña y formación de la nación panameña, encarnando simultáneamente refugio y desplazamiento”, explica el Museo del Canal en el comunicado oficial.
La instalación se completa con telas impresas a manera de collages visuales que incorporan fotografías e ilustraciones de archivo de los llamados “pueblos perdidos” y sus habitantes que a su vez se entrelazan con patrones derivados de secuencias del ADN de Guzmán, diseños autóctonos y símbolos de tradiciones ancestrales, creando una cartografía textil. El pabellón cuenta además con un entorno sonoro que combina sonidos de agua, voces humanas y la maquinaria de grandes proyectos de ingeniería entrelazados con ritmos caribeños.
Hipersitición tropical transforma el Pabellón de Panamá en un espacio de memoria y resistencia, con el arte como un vehículo que confronta infraestructuras coloniales, reimagina geografías borradas y devuelve la presencia propia a historias relegadas.
