Por: María Laura Hernández de Agüero
En (in)orgánico, Marina García Burgos presenta una propuesta visual que cuestiona nuestra relación con el territorio a través del contraste de materiales.
La artista ha desarrollado varias líneas de trabajo artístico trabajando imágenes en soportes variados como el acrílico, aluminio, madera, libros, hilo (bordado), llanchama (fibra vegetal), etc. buscando añadir tridimensionalidad y más herramientas narrativas a su obra. Mucha de esta nace de su relación con la Amazonía peruana donde recoge relatos que alimentan su lenguaje visual. El uso de materiales frágiles o reciclados añade una dimensión experimental y de riesgo: cada prueba es un hallazgo, cada acierto revela un paisaje que desborda los límites tradicionales de la fotografía.
En la narrativa de García Burgos aflora toda la problemática social del Perú. Problemática lúcida y críticamente representada aunque sin concesiones al realismo, sino a través de una técnica narrativa de hábil montaje. La exposición se compone de dos fotografías y una pieza escultórica elaborada con monedas. En las obras fotográficas —a las que se les ha sustraído el color— la imagen se imprime sobre una composición irregular de mayólicas.
La muestra, curada por Jorge Villacorta, entrelaza la fragilidad de los ecosistemas peruanos con la dureza de soportes artificiales e históricos —como la mayólica colonial o el metal de monedas en desuso— para abrir un diálogo sobre la memoria, el valor y el impacto del hombre. La artista nos invita a mirar más allá de la imagen: a pensar en las fisuras de la tierra, en la vulnerabilidad de sus ecosistemas y en la urgencia de replantear nuestra relación con ellos. Ella apuesta por una fotografía expandida que trasciende el papel para adquirir tridimensionalidad y fuerza narrativa. La superficie se convierte en un espacio de tensión, donde la memoria natural se quiebra y se recompone.
La muestra puede verse Hasta el 31 de mayo. Centro Cultural Inca Garcilaso Jr. Ucayali 391 Lima
