Aline Terzakyan Karagozlu
Bio
Aline Terzakyan de Karagozlu es una arquitecta y fotógrafa armenia, nacida en Estambul (Turquía) y radicada desde su infancia en Buenos Aires, ciudad donde formó su familia. Su identidad y propuesta artística son el resultado de un cruce de culturas; una alquimia modelada por raíces profundas, viajes y pertenencias múltiples.
Graduada como arquitecta por la Universidad de Belgrano, descubrió en la fotografía una forma esencial de conectarse con el mundo. En 2010 inició su formación fotográfica realizando estudios tanto en Buenos Aires como en Francia. Para ella, la fotografía representa la oportunidad de mirar más lento y encontrar sentido en los detalles a través de la luz, la textura y la espera, combinando la técnica con la adrenalina de atrapar instantes para darles permanencia en el tiempo. Su trayectoria artística incluye la realización de 21 exposiciones entre 2015 y 2026, presentadas en su mayoría en Buenos Aires, Cariló y Punta del Este. Además, su obra ha sido distinguida con importantes reconocimientos, entre los que destacan los premios obtenidos en el Banco Provincia de Buenos Aires y en Estilo Pilar.
Statement
El Bote
En un canal silencioso de Hoi An, un pequeño bote parecía flotar entre sueños.
Sus faroles de colores aún guardaban la magia de la noche, reflejándose en el agua como pequeños suspiros de luz.
Era madrugada.
El amanecer comenzaba a despertar el cielo, y una luz suave acarició la madera del bote, dándole una vida nueva, como si el día lo estuviera pintando lentamente.
En ese instante todo parecía suspendido:el agua quieta, los colores flotando, el tiempo respirando despacio.
Y comprendí que algunos lugares no solo se visitan…
se sienten como un pequeño hechizo que queda para siempre en la memoria.
La Amistad
Esta imagen nació en un viaje, entre risas compartidas y memorias que vienen de lejos, de la infancia que aún vive en nosotras.
Es una fotografía abstracta de mis amigas, pero en realidad es mucho más que eso.
En ella habita el tiempo:
los caminos recorridos juntas, las historias que nos formaron, el cariño profundo que permanece intacto.
Luego llegaron los pliegues.
Con la intervención en origami de Nicole, mi hija, la imagen volvió a transformarse.
Sus manos plegaron la fotografía como si acariciaran la memoria, creando nuevas formas donde la amistad se despliega y se vuelve movimiento.
Así, esta obra guarda dos tiempos y dos miradas:
la de la amistad que nace en la infancia y perdura,
y la de una nueva generación que la toca, la interpreta y le da otra vida.
Porque la amistad verdadera es eso:
algo que el tiempo no desgasta…
solo la vuelve más profunda.
El Bosque
En el corazón del bosque la imagen parecía quieta,
pero algo empezó a moverse entre las luces y las sombras.
No fue el viento.
Fue la imaginación.
Con la delicadeza del origami, Nicole desplegó nuevas formas,
pliegues invisibles que transformaron el paisaje.
El bosque dejó de ser solo árboles y luz:
se volvió movimiento, respiración, historia.
Entre sus manos, lo que era una fotografía
se convirtió en algo vivo.
Quizás el arte sea eso:
un instante que encuentra otras manos,
otras miradas,
y vuelve a nacer
