Gabriela Fernández Madero
Bio
Artista visual cuya práctica interdisciplinaria abarca la fotografía, el grabado, la cerámica y los medios mixtos expandidos. A través de estos diversos procesos, explora lenguajes visuales alternativos que investigan las relaciones entre imagen, memoria y materialidad.
Desde 2004 ha exhibido su obra en museos, galerías, ferias de arte, salones y residencias de artistas en Argentina y en el exterior. Entre 2015 y 2017 realizó residencias de artistas en Marnay-sur-Seine, Francia, donde también presentó su obra. En 2018 participó en la Conferencia Internacional de Gráfica IMPACT10 en Santander, España. Integra el colectivo Atria junto a Laura Cardoner y Carolina Gutiérrez.
Entre sus exposiciones recientes se destacan: Oda, Los sonidos del silencio (2019); Belleza efímera, Palacio Barolo (2023); Memoria y Archivo, BA Photo (2023); Mi Walden, Pinta BA Photo (2024); El jardín nativo, Pinta BA Photo (2025), y La Margarita de Areco (2025); Mi Walden, MACA – Museo de Arte Contemporáneo Argentino, Junín (2025); Home-s, Photopolis Festival, Grecia (2026); y Umbrales, H2O, Palacio de las Aguas Corrientes – AySA (2026).
Vive y trabaja en San Antonio de Areco, Argentina.
Statement
Herbario de la memoria
En esta serie exploro las relaciones entre naturaleza, imagen y memoria a través del dibujo y la cianotipia. Las flores que habitan los espacios cotidianos aparecen como territorios sensibles donde se depositan afectos, experiencias y recuerdos; pequeños archivos vivos en los que el tiempo deja sus marcas.
Las obras surgen a partir de dibujos de flores realizados sobre papel de arroz o papel de algodón, incorporando en sus pétalos fragmentos fotográficos. Estas imágenes emergen de manera parcial, como apariciones o restos, evocando la forma en que la memoria conserva aquello que permanece: una huella, un indicio, un vestigio del pasado.
La cianotipia establece un diálogo con los primeros herbarios fotográficos y con la tradición del archivo como forma de preservación. Sin embargo, mi interés no está puesto en la permanencia de la imagen, sino en su vulnerabilidad y en sus procesos de transformación. La luz, elemento esencial de esta técnica, conserva y al mismo tiempo revela lo efímero de aquello que intenta fijar.
La serie retoma la tradición de la naturaleza muerta como una meditación sobre el tiempo, la ausencia y la pérdida. Cada obra funciona como un archivo afectivo donde naturaleza e imagen se entrelazan en un territorio intermedio: un espacio donde la memoria florece, se transforma y lentamente se desvanece.
Información adicional
Monotipo, imagen única, técnica mixta, dibujo y cianotípia
2.5 x 4m / 98.4 x 157 in
